Mordida

La mordida de acciones pasadas te deja mal parado. Con un vacío en tu estomago que no te permite pensar en más que aquello que pone tu mente en duda. Te preguntas si debiste haber hecho lo contrario, si debiste haber actuado de otra forma y no paras de imaginar que hubiera sido si tus actos hubieran sido otros. Sin embargo no dejan de ser sueños, meros y vacíos sueños de cosas que no debieran de estar en tu mente. De cosas que a pesar de que te arrepientes de haberlas vivido, son solo parte de tu pasado. No obstante tu pasado vuelve en el momento que menos lo esperas. Quieres pensar que tal vez al momento de su regreso pudieras tener una nueva oportunidad de revindicarte, un nuevo chance de cambiar las cosas.

Aunque quisieras poder retomar tus antiguos pasos para ver que pudieras cambiar en ellos, ahora te encuentras en un lugar en donde no puedes hacer tal cosa. No existe nada en el mundo que te permita hacer eso y por eso te muerdes más. Si tan solo pudieras encontrar algo que hacer para mantener tu mente ocupada pero no puedes ya que el vacío continúa y tus viejos recuerdos regresan nuevamente al centro de tu estrés. No hay nada que hacer, pero no te convences de ello. Y lo peor es que sabes que si tuvieras una nueva oportunidad de hacer las cosas de la mejor manera pues todo estaría mejor.

Por otro lado se puede pensar que a pesar de que no todo salió como esperabas, nada salió mal del todo. Ya que dichas acciones se hicieron con moderación, con sabiduría y con cierta meditación que te permitió escoger con serenidad y rodeado de tentación la mejor de todas esas opciones, posibilidades que tenías al alcance de tus manos. Tu vacío se disipa y es remplazado por un sentimiento de gran satisfacción por ello. Lo mejor que pudiste haber hecho fue eso. A pesar de que la duda persista ya nada se puede hacer... no queda nada más que seguir adelante. Soñar no es una opción. Si el tiempo te lo permite, si el destino te lo otorga tal vez ese nuevo chance de hacer las cosas como se deben o como quieres y que tu elección no afecte tu vida para mal pues entonces ahí talvez llegues a aprovechar dicha oportunidad. Si no, pues ya vendrán nuevas ocasiones con las cuales podrás probarte a ti mismo que no hay nada del otro mundo en tus actos.

Quieres saber más sobre la vida?... pues no hay vida sin arrepentimientos, pero eso no debe de tomar completamente el control de tu existencia.
# Enviado el jueves 01 de mayo de 2008 12:46

Influencia

En mis escritos, los pasados y los presentes me he dedicado a escribir sobre su influencia en mí, y no la buena. He recalcado sus defectos en mí y tal vez ha sido así como he podido manejar mi rabia hacia él. Pero aún con el deseo de no querer ser como él, me veo ahora al espejo y la verdad es otra. Somos un par de personas enfermas. Enfermas y con deseos de que nuestra enfermedad se vuelva la prerrogativa de todos aquellos quienes nos rodean. Somos personas cobardes, malagradecidas, prepotentes, masoquistas y al mismo tiempo sádicas. Somos parasitístas. Y no nos damos cuenta de que cuando se nos acaben los organismos no podremos vivir ya que no habrá entonces a quién cargarle nuestra enfermedad y cuando nos vemos en el espejo no podemos aceptar lo que vemos. No queremos creer que la verdad es que somos patéticos y que cuando no podemos depender de nadie, nuestra dependencia se dirige a los vicios que gobiernan nuestras fisiologías.

Queremos cambiar y por ende buscamos nuevos comienzos tratando de olvidar las turbias historias de nuestro pasado pero conscientes de que nunca pasará. Pues somos nostálgicos por naturaleza y el recordar los buenos momentos conlleva a recordar también los malos, ya que solo conociendo lo malo se aprecia lo bueno. Y en nuestro nuevo comienzo buscamos mejorarnos a nosotros mismos pero terminamos igual o peor. Y la paz que tanto pensamos obtener por justicia después de tanto sufrimiento se convierte en una nueva guerra, un nuevo martirio que no nos permite avanzar y nos deja poco después en una soledad. Una soledad eterna. Aún rodeados por otros ajenos a nosotros, terminamos metidos en nuestro mundo, solos y desamparados por nuestras verdades y mentiras.

No puedo decir que lo amo porque no es así. Durante años los únicos sentimientos que tuve por él fueron sentimientos de cólera, rabia y odio. Y ahora que me veo como él no puedo decir que lo respeto. No me amo ni me respeto yo mismo. Pero lo entiendo. Entiendo por que es cómo es. Entiendo por que no está ni estuvo aquí. No digo que lo acepto como acepto mis defectos. Pues mis propios reproches expresan mi vivo desapruebo por la clase de vida que llevó y que tal vez termine cuando busca nuevamente comenzar. Él llegó o llegará a estar en su felicidad pero atormentado siempre. Solamente que está vez el tiempo se puso a su favor. Puesto que ya no habrá vuelta al ciclo de autodestrucción. Estoy seguro de que terminará cuando comenzando su felicidad y eso le suavizará su partida, pero su juicio será otro y temo por él. Temo por que no pueda descansar en paz. Temo por mí, temo de mí. Supongo que ese temor es una clase de amor, supongo que mi comprensión es cierto nivel de amor. Pero yo que me doy cuenta de esto a poco más de tres décadas de diferencia puedo entonces decir que me es posible tomar otro trecho. Por supuesto no uno más fácil porque la aceptación nunca es fácil, mas si otro más provechoso.

Mis sentimientos de fracaso y de arrepentimiento son para mí algo normal, algo que se puede encontrar en todas las personas. Pero estos, que se encuentran en un nivel muy avanzado, son talvez la expresión de la mitad mía que se parece a mi padre. Digo mitad porque al ver a mi madre siendo reconocida como catedrática en su universidad, después de todo lo que hemos pasado y que yo le he hecho pasar. Me he dado cuenta que no puedo dejar que esos sentimientos nos gobiernen. La otra mitad debe de ser de mi madre. Tiene que ser así.

Mi hermana me dice que la vida de ella no es lo que nuestro padre y madre escojan o influencien dentro de nuestro ser. Pero al rever lo que me dijo, pienso que no está del todo en lo correcto. Lo que dijo fue algo muy vacío y para mi gusto muy escapista. Lo digo por que ella niega la influencia que tuvieron ambos en su vida, ella niega que su presencia tuvo gran influencia en como formó ella su punto de vista sobre la vida. Y eso no me parece. Porque a fin de cuentas nuestra vida si es el resultado de su influencia, así como la influencia de todas nuestras experiencias. Pero quiénes nos tuvieron por la primera mitad de nuestras vidas sino nuestros padres, o en el caso de mi familia, nuestra madre. Y aún la ausencia de nuestro padre nos hizo ver varias cosas, rechazar varias otras y pensar muchas más.

El decir que nuestra vida es lo que nosotros queramos de ella sin aceptar que la calidad de persona que somos ahora es el resultado de lo que vimos creciendo dentro de nuestra familia es como decir que ellos no tuvieron parte alguna en nuestras experiencias. Y si se les da un reconocimiento pensando eso, será uno que socava sus esfuerzos por sacarnos adelante. Ver a mi madre en el podio esta noche me hizo ver que no importa que tantas cuestas se pongan frente a uno, uno siempre tendrá las fuerzas para subirlas siempre y cuando se lo proponga.

No puedo decir entonces que mi vida no es lo que mi madre dice que es. Ya que lo único que ella quiere es que yo abra mis alas y vuele libre aprendiendo del pasado pero nunca negando y desagradeciendo su intermediación en dicha experiencia. Ver que me diga que mi vida no es la que dice mi padre es también mentirse. Porque si lo es. Soy él. Y si digo lo contrario negaría mi responsabilidad en mis actos. En cambio al reconocerlo me permito cambiar y ser alguien más, yo, y no él.

Lo que soy ahora es la viva imagen de lo que tuve, es la viva imagen de cómo traté de llenar yo el vacío que dejó él tratando de remplazarlo. Talvez no conscientemente pero es algo que es verdad. Y a decir verdad no quiere decir que no pueda cambiar, ya que si llego a mirarlo de otra manera, si llego a ver y a comprender la insatisfacción que tiene mi padre en estos momentos, si llego a entender su cobardía, puedo entonces entender que él no se siente bien. Puedo entonces ver que aunque no lo diga realmente me muestra como no debe de ser mi vida. Por lo tanto me dice lo que es mi vida. Mi vida no es la suya. Pero sí me dice que es mi vida. Su influencia en ella, el permitirme comprenderlo, me permitió entender que él jamás le desearía a un hijo suyo llevar una vida como la de él. Eso es su influencia.

Mi vida es lo que mis padres dicen que es. Es una experiencia, es una aventura. Es el abrir mis alas y volar. Es el determinar lo que no es para mí. Eso es lo que dicen ellos. Y por eso se los agradezco, porque puedo ver entonces que si sigo en agonía quedo como mi padre. Es por eso que debo de darme cuenta como mi madre que he de seguir subiendo las interminables pendientes, sin importar que tan largas sean. Llegará el día en el que ya no tenga que subir más, llegará el día en el que pueda volver mi vista hacia atrás y darme cuenta que por más cansado que esté, me encuentro en un lugar más alto, un lugar mejor. Y aún si la felicidad, la inocencia, la simpleza y energía de un chico de cinco años es algo que todos quisiéramos nuevamente, estamos al final orgullosos de lo que somos ahora. Y es eso lo que hace que valga la pena el seguir levantándose todas las mañanas, es eso además de los recuerdos lo que nos permite seguir adelante. Es eso lo que nos da esperanza. Es eso lo que nos hace crecer y por consiguiente lo que me permitirá convertirme en un hombre de verdad.
# Enviado el jueves 01 de mayo de 2008 12:45

Redención

Todo pareciera indicar que lo que impulsa al hombre hacia el éxito es la envidia o la arrogancia, la voluntad por ser mejor pero mejor que los demás. Muchos han tenido una vida difícil. Yo no puedo agregarme a ellos porque mi vida ha sido relativamente más fácil que la de muchos otros. Hay gente que es buena de corazón y de nacimiento. Los valores que se les ha inculcado desde pequeños infantes resultaron ser efectivos a la hora de forjar su carácter. No obstante muchas otras carecen de ellos. Muchas otras no aprecian lo que tienen o más bien nunca tuvieron nada. Todo pareciera indicar que la mayoría de la gente afortunada es la que más problemas crea en su núcleo familiar. Pero la gente con escasos recursos también sufre sus problemas. Problemas que parecen ser más reales que aquellos malagradecidos que todo lo tienen pero que nada valoran. No obstante usualmente cuando en ambas situaciones pasan los límites de la tolerancia, esos problemas resultan ser igual de graves y por lo tanto punibles de la misma manera.

Yo he sido un malagradecido. No digo por esto que todo lo he tenido. Pero si que nada me ha faltado. No he sabido valorar las cosas que me han regalado tan amablemente incluyendo mi vida. Puesto que en muchas ocasiones he estado cerca de echar todo a perder. He tenido mis momentos bruscos. En los cuales todo parece caer frente a mis ojos, en los cuales la rabia toma poder de mis actos, mis impulsos controlan mis pensamientos y he llegado incluso a maquinar la muerte de seres cercanos a mí. Aun ahora batallo diariamente con estos impulsos. Aún ahora lucho por no claudicar ante gente que me dice que no valgo nada, que me tira insultos a los cuatro vientos y que me provoca para sobrepasar los límites. Esta guerra interna no es otra cosa que la cobardía y el miedo hacia las otras personas, escondidos descaradamente detrás de una falsa valentía y una rabia, un odio, una cólera que me dan en cierta forma energía para aplastar a mis opositores. Todo lo he maquinado, pero también meditado y por ende esos planes míos pasan a ser agrios recuerdos de lo que tuve dentro de mí y que lucho por no dejar que vuelva. Es duro. No niego que sea algo bochornoso ya que, cómo es posible que tenga pensamientos tan oscuros de gente que a fin de cuentas es cercana a mí. Pero así es. Los tuve y de vez en cuando regresan en mis sueños.

Una vez leí en una pared: “Jehová está conmigo, ¿de quién temeré?” Una frase algo vacía en cierta forma vista desde un punto de vista cerrado. Porque pareciera que la persona que la escribió carece de miedos por que dios, Jesús están con él. Acompañándole siempre aún cuando sus actos no son de respetar. Ellos estarán ahí siempre para enderezarlo aún cuando el acto cometido por él es algo prácticamente imperdonable. Pero claro está que el Cristianismo así como el Catolicismo se basa en la redención, en el perdón del hombre para salvar su alma. Para mí si ese es el punto de vista de quién escribió tal frase es alguien arrogante y que a pesar de creer fuertemente en la existencia de Dios y Jesucristo como los salvadores de las almas del mundo carnal, olvida de que él es responsable de sus actos. Olvida de que él es quien tiene que enderezarse solo, ellos son simplemente guías pues nos muestran el camino con enseñanzas antiguas pero no nos ayudan directamente a mejorar nuestras vidas. Somos nosotros y solo nosotros quienes debemos de hacer lo mejor siguiendo dichas lecciones. Obviamente esas lecciones solo las podemos aprender viviendo y no de otra manera. Por lo que puedo decir que una de las lecciones que la vida me ha inculcado es que yo soy responsable de mis actos. Yo soy quien cometió el crimen, yo soy quien actuó de mala mano. Y aún así no sé de lo que pueda ser capaz ya que los impulsos humanos son tan imprevisibles que nadie jamás pudiera estar seguro de lo que vaya a hacer en una situación extrema. Jehová está conmigo, el me guía gracias a sus enseñanzas pero solo viviendo puedo comprender dichas enseñanzas. Jehová está conmigo en esencia. Yo creo que así lo está pues esa es mi fe. La esencia de la vida es la enseñanza de Dios en la tierra. No obstante no he de temer de nadie porque sin importar el mal que pudiera hacerme otra persona o por el hecho de que una fuerza superior me acompañe, soy yo quien importa. En caso de que me encuentre en una situación extrema frente a alguien que desee dañarme debo preguntarme siempre ¿de qué soy capaz? Nadie sabe con seguridad como pudiera reaccionar ante tal evento. Por lo tanto esa frase no debiera de verse como un desafío. Más bien como una introspección. De quién temeré sino de mí. Los demás no importan por que así como dijo Sócrates “yo sé que yo no sé nada”. Jehová es un guía, pero siempre he de temer de mí mismo ya que soy yo quien pudiera perderse en el camino y no puedo usar a Jehová como mi salvador siempre que me encuentre en problemas. No debo usar a Dios ni a Jesús de excusas, de escudos. Porque simplemente sería reducir la vida a un simple ciclo de pedir perdón. Cuando para mí la vida es un escarmiento necesario. El perdón se simboliza en la voluntad de querer mejorarse a sí mismo con humildad y precaución. El aceptar es el pedir perdón. El asumir las consecuencias es el vivir su redención.
# Enviado el jueves 01 de mayo de 2008 12:43

Árbol

A qué asociamos con recurrencia un árbol?
A la vida o a los casi incontables años que lleva de pie?
Lo cierto es que la vida y los años que representa dicho ser, van uno a otro agarrados de las manos. Su edad simplifica el significado de experiencia, de sabiduría y de templanza. Su vida representa las raíces a las cuales nos arraigamos, la esencia por la cual permanecemos de pie.
Sin embargo un árbol puede estar torcido y aún así estar de pie puesto que no importa las elecciones que tomemos en nuestra vida siempre estaremos lo suficientemente vivos para poder experimentar sus consecuencias.
Un árbol torcido puede estar igualmente tupido que uno firme puesto que no siempre el mejor camino será el directo. No obstante en lo que representa a nuestra vida tomar un trecho torcido implica complicaciones más allá de las necesarias no siempre malas pero si tormentosas.
Porqué el Hombre siempre se complica la vida?.... por el hecho de buscar experimentar más cosas, más sentimientos, más sensaciones, más situaciones. Desea ver más allá de lo necesario porque necesita ver que va con él (o ella) o por que simplemente no sabe que hacer y toma sus caminos al azar.
Lo cierto es que a pesar de que llevemos una vida tranquila siempre llegará nuestro momento en el cuál veremos más de una opción. Y no siempre tomaremos la más indicada. Nuestros rezos pueden ir solamente por la menos escandalosa. Y aún así serviremos de prueba o de burlas para otros, puesto que para los demás seremos el cimiento de su aceptación con la globalidad de las personas. O de vergüenza para nosotros por no poder encontrar la tranquilidad que buscábamos a la hora de nuestra elección.
Como una persona normal sé que al estar sobre mi árbol tendré siempre una relación con lo torcida de mi esencia así como la firmeza de mi carácter. No puedo estar seguro de cual es la que se impondrá en cada situación puesto que cada momento conlleva a diferentes reacciones pero si puedo estar seguro de que la racionalidad o consideración de mi persona a otras no permitirá que sobre pase los límites del mínimo de decencia respetable.
Puedo hacer el ridículo, para reír así como para hacer reír a otros. Puedo ser el bufón de muchos con tal de que ellos rían, gocen y olviden lo que les agobia la mente. Y si nada lo hace pues mejor aún... gozarán igual. Lo cierto es que a mí no me afecta en nada ser el motivo de burla de otros pues soy su repertorio de defectos. No me molesta ser el bufón de mis amigos pues sé que al menos la gozan conmigo. No me molesta estar solo por que sé que puedo meditar mis acciones. No me molesta amar y no ser amado por que veo en mí lo que soy capaz de ser. Alguien que a pesar de todas sus debilidades y defectos puede apreciar los de los demás.
Siempre estaré montado en un árbol, tomando una rama torcida pero no escandalosa y reposando sobre el mejor cimiento que pudiera encontrar, la firmeza de mi carácter y decisiones. Sé que tal vez no sea suficiente para lo que me queda de vida, lo cual es bastante pero al menos puedo estar satisfecho con esto para apreciar una y más bellezas que pueda encontrar. La humanización de una persona, la tristeza de otra, la soledad de una más así como la alegría de una cuarta. No importa el estado en el que se encuentren siempre mantendré una postura tal vez no objetiva pero si comprensiva. Por el simple hecho de que a veces necesito que me comprendan a mí.
Será interés personal o simplemente altruismo de mi parte?... cualquiera puede dar su punto de vista... pero en vista de que yo no puedo estar seguro como pueden ellos estarlo?
En nuestra vida nada es seguro. Lo único seguro es la manera en como decidamos nosotros mismos llevarla a cabo.
# Enviado el domingo 27 de abril de 2008 01:28
Modificado el jueves 01 de mayo de 2008 12:49

Felicidad

Pudiera uno creer que se encuentra en un lugar en el que finalmente ha podido encontrar un equilibrio. En el cuál ningún miedo que pudiera sentir le afectaría en nada. Sin embargo el tiempo nos muestra a todos que esos lugares que creíamos tan seguros, no son solo más que idealizaciones de nuestra mente para poder sentirnos mejor con nosotros mismos. Lugares en los cuales nos sentimos acompañados y sin temor, y que creemos que perdurarán para el resto de nuestras vidas. Lo cierto es que la vida contradice toda esa creencia destinándola a todas las demás banalidades y estupideces que creímos en el pasado.
Podemos considerarnos como los únicos que podemos apreciar verdaderamente la hermosura de una persona e idealizarla como alguien a quién admirar así como también ovacionar. Lo cierto es que a pesar de que nosotros podamos ver en ella lo que esperamos y anhelamos que vean en nosotros, esa percepción nunca será correspondida. Nos engañamos para poder continuar con nuestras vidas por el simple hecho de que no hayamos otra forma de poder levantarnos y andar por los caminos de la realidad. Nos mostramos valientes ante cualquier peligro cuando en nuestra mente los confrontamos, pero cuando suceden solo podemos quedarnos quietos y esperar lo mejor. Luego llega nuevamente la introspección de nuestra impotencia y avergonzados de nosotros mismos repasamos una y otra vez lo que pudimos o debimos haber hecho.
A fin de cuentas, nos sentimos vacíos con nosotros mismos por que no hallamos estabilidad emocional así como mental. No hallamos ese lugar pacífico en el cual podamos ser nosotros mismos y montamos barreras donde podamos, creyendo que ahí será dicho refugio. Que ahí radicará nuestra seguridad y felicidad pero nuestro constante cambio de personalidad nos regresa ante nuestro antiguo yo. Nuestro pasado que nos caza continuamente la perturbada memoria de nuestras mentes.
Puede uno preguntarse que es la felicidad pero realmente solo puede describir el estado con experiencias ya vividas. Lo cierto es que a pesar de que tan vacíos nos sintamos podemos realmente apreciar lo que nos rodea por nuestra permanente búsqueda por dicha felicidad. Momentos de antaño que nos traen nuestros recuerdos, sobre situaciones en donde extasiados de risas y tranquilidad así como el compartir esos momentos con personas a las cuales apreciamos nos permiten ver que a pesar de la mierda que tanto vivimos dentro de nosotros, podemos continuar en ésta aparente cruzada por retomar esas, tan deseadas, posturas.
Para muchos la felicidad está en cada uno, la felicidad la construye uno mismo cada día que pasa. Pero lo cierto es que a pesar de que uno siga levantándose sin cesar para demostrar que nadie caminará sobre su frente, la vida volverá a tirarlo al suelo. La pregunta del porqué es retórica, pues como todos sabemos es algo que debe pasar. Solo con lo malo se aprecia realmente lo que se ha tenido, lo que se tiene y da esperanzas para lo que pudiéramos o vayamos a tener.
Un amor, un enamoramiento es un ejemplo de lo mismo. Pues dichos sentimientos que engloban esos estados son muestra de nuestras pasiones. Escarmientos que nos permiten crecer día a día, noche a noche. Cuando uno ama, uno sufre. Cuando uno se enamora sigue sufriendo también. Porque así es como podemos valorar a quién amamos, a quién queremos. Podemos idealizar a esa persona como la flor más hermosa del planeta viendo como sus ojos nos hipnotizan, su sonrisa y su voz nos dulcifican la vida y su piel nos hace sentir como si voláramos por entre las nubes. A pesar de que el sentimiento o mejor dicho los sentimientos no sean correspondidos y sigamos sufriendo por ello, podemos ver realmente la calidad de personas que somos siempre esperando las mejores cualidades de cada personas aceptando esas fallas, esos defectos, esas grietas que las humanicen. Sabemos que existen, queremos verlas todas pues es en ellas en donde radica su belleza, su fragilidad, su femineidad o inclusive masculinidad. Pues es sobrellevando todos esos pesares, día a día, que podemos ver la prueba de nuestra fortaleza, de que nuestra vida tiene significado.
El poder admirar la belleza escondida de cada paisaje, el poder admirar el encanto perdido de cada ser, el poder humanizar a cualquiera que nos rodee por más inalcanzable que parezca no es vivir una mentira o un sueño. Es el don que nos permite aceptar todo lo que nos rodea y por ende aceptar nuestras debilidades, nuestros pesares y seguir nuestro camino. No es ingenuidad el querer ver lo que otros se muestran renuentes a creer. No es estupidez el pensar que somos iguales por que sentimos lo mismo. Nuestra diferencia es que lo mostramos más que otros. Nuestra diferencia es que les abrimos las puertas de nuestras vidas, de nuestras almas y aún si a cambio de esto nos tiran risas y burlas seguimos igual de altruistas. Ofrecemos lo que queremos que nos ofrezcan. Damos lo que queremos que nos den. Tratamos a nuestro prójimo como queremos que nos traten a nosotros. Pero a pesar de que no encontremos esa equidad, lo seguimos dando por el simple hecho de que vemos que por más vacíos que quedemos, podemos continuar con nuestra vida. Sufrimos, si. Lloramos, mil veces. Odiamos, también. Pues todos somos capaces de hacerlo. Pero nuestro don nos permite apreciar cosas que otros no. No tenemos que preguntarnos el porqué nos forzamos a seguir en este escarmiento o en esta penuria. La vida es sufrimiento. Hay que aceptarlo y ver que otros sufren mil veces más que uno. Tenemos que seguir. Dando la otra mejilla. Y seguir adelante. Pues de eso se trata, admirar, idealizar, no desesperar, amar, incluso odiar pero sin dejar de avanzar. Ahí es donde radica la verdadera felicidad.

# Enviado el viernes 25 de abril de 2008 22:12
Modificado el jueves 01 de mayo de 2008 00:14